jueves, 17 de abril de 2014

ESPECIAL DE LA CASA



Camino por la ciudad que se ha convertido en un autódromo con un Madre Nuestra entre los labios y un libro en las lumbares, allí donde un agente de policía secreta llevaría un arma. Es un libro perenne como la tarde, no crece en tamaño, pero lo va abarcando todo; aunque también es un arma suicida por si la ciudad me resucita a su ritmo y vida.

Si volviere a nacer, que fuese en una biblioteca, donde sin aspavientos pudiere quedarme callado, no como lector desde luego, sino como un tomo siempre en expurgo.


INGREDIENTES
-Sin ingredientes.


Vamos allá.


Madre de toda cosa, ¿donde andarás?
Se me olvidan las palabras que te nombran y ya no te pongo cara.

Ojalá estuvieras en disposición de quererme con las manos, ojalá mis susurros atrajesen tu atención.

Sé que quieres lo que haces, mas ignoro si quieres lo que hago.

A este yo a prueba de tontos dime si debo seguir alimentando.

Si me toca dejar rastro como una lenta babosa en vez de no dejar huella como de su vuelo las alondras, que no sea tóxico ni lleve a mal lugar, y que nunca contra nadie despliegue  laberintos.
Que todo lo que me hagan vaya a fondo perdido, no llevando yo las cuentas.

Aunque sea por ignorancia no quiero atentar contra la vida, líbrame, pues, de ignorar mis íntimos pensamientos, entre los que es natural lo divino y lo demoniaco.

Y si para ello tengo que aprender a rezar, que sea aprender a morir, pues llevaría un par de asignaturas convalidadas.

miércoles, 16 de abril de 2014

AUTOMATIC FOR THE PEOPLE



"Automatic for the people" es el equivalente neoyorkino al "Marchando" de nuestras tascas, con ese matiz de inmediatez y eficacia tan centronorteamericano. Como si para nosotros todo se estuviera haciendo y para ellos todo estuviera hecho.
Pongamos que mi maestría en las artes que ya mencionaré es profundamente mediterráneo, pero mis deseos son centronorteamericanos.

Vayas donde vayas, ahí estará, empieza con un azote y terminará con otro.
Por un esfuerzo negativo de voluntad podemos no ver, pero no podemos ver más despacio, lo mismo se puede decir del pensamiento racional y de todas nuestras condiciones. Que podamos dar ritmo, imprimir velocidad o elegir profundidad a la respiración, me llena de asombro, más si cabe atendiendo a que en la naturaleza ninguna adaptación es en balde y, que se sepa, ningún otro animal lo hace, así como no saben escribir ideas aunque posean manos hábiles para manejar herramientas.

 Nosotros no podemos libremente vivir en el presente perfecto como un animal absoluto de primera adaptación, tan sumamente compleja y eficaz que no necesita cambiar; nos adaptamos sin especialidad alguna que no sea espiritual, luego estamos obligados a cambiar. Nuestra humana observancia de los tres tiempos es el remedo a nuestro alcance de la eternidad, es casi Dios.

Siempre podemos respirar y mantener el equilibrio en el centro de la esfera temporal.

Si un Mercedes es lo más cercano al coche perfecto, pongamos que mi maestría en las artes de la respiración y el equilibrio es un motocarro.



INGREDIENTES
-La vulnerabilidad de todo.
-La preciosa realidad motora.
-Precio y desprecio mano a mano.



Vamos allá.


Hay refrescos más baratos que el agua que requieren de valor para su consumo, pues en la cultura de la abundancia es mejor no comer que comer jamón malo.

Cuando el dolor se hace intolerable nos quedamos quietos y callados como un rincón oscuro protegido con telarañas, como si viéremos claramente que descosernos a gritos clamando desinjusticia no haría sino empeorar lo que per se no puede empeorar. Mientras nos queden ánimos para gritar o hacer daño el dolor aun es tolerable.

Privado de bienes y techo propios, sin mujer alguna libre entre mis sábanas, sin pensamiento original, con derecho natural a Sanidad que no uso por padecer de hipocondria tipo B y C combinadas, es decir, que solo visitaré al médico forense y hasta resucitaría antes que ir a este como a cualquier otro, lejos de la Base y con la edad que se comporta como una enfermedad, nada puede empeorar.

Que el amigo me diera la espalda, la amiga me retirase la palabra y las hijas me dejaran en adopción son cosas para las que este inútil servidor está preparado.
Encerrar mi cuerpo infinito no está al alcance de nadie, siempre saldré con la fe por delante y los pies por detrás.
Si en un hospital donde se conciben dioses de la última oportunidad, hallaría el umbral a su ateísmo.
Si en una residencia del tercer mundo, la vejez, seguro que me predispondría a un suicidio juvenil, los que mejor se enamoran.
Si en una prisión malhumorada desde los ladrillos, humana e inhumana juntamente, reiría de cuanto se cuece bajo el sol, como cuando uno se siente libre entre los suyos.
Ni bajo esas circunstancias dudaría un momento de la Gracia.

Nos sentimos faltos de algo, y hasta inferiores a veces, si no podemos expresar nuestro amor privado a otro ser mayúsculamente erótico, y en cierta forma estamos en lo cierto, es el intimo menoscabo voluntario que hacemos de nos y del amor.

Hay seres que, habiendo salido de filicidas hogares, en la superficie consideran razonable por un rayo ser violados.

Dos padres parece que pasean inmersos en el presente con una criatura primorosa toda vestidita de blanco.

Va arrancando tan preciosa niña diminutas margaritas porque no tiene otra cosa que hacer en la vida, se nota que es su primera vez, como si hubiese nacido para este momento. Ambos padres, móviles en ristre, se afanan en levantarle la atención de las flores con engaños y reclamos y dirigir su rostro a los objetivos, casi diríase que compiten por ello. De manera que en el futuro podrán revivir un momento que no vivieron.

-De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el instante de la flores.-

Para su consideración:
Si los aspectos enfermizos y altamente dañinos de control, manipulación y egoísmo resumo con la expresión "querer ser Dios", debo tener cuidado con los dones que le estoy aplicando a Dios, pues si en verdad creo que Dios usaría  esos comportamientos, he de asumir que he caido en poder de una insuficiente religión emotiva, ritualista, petitoria y sumamente oportunista, y hasta ansiosa de sus propios frutos.

Y ya me callo, lleno de fe en que esto no sirve para algo más allá de respirar de cierta manera durante un rato.

martes, 8 de abril de 2014

DESAYUNO MOTRIZ DE LA MENTE

(...) volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño.

La última vez que miré a una mujer buscaba la belleza, lo recuerdo porque terminé aquel día morando con dureza en su memoria como la sangre se encostra en una herida.
Todos podemos recordar haber colaborado estrechamente con el dolor en la manufactura de sufrimiento y habernos rebelado después como el ángel caído y vuelto a servirle presionados por los poderes fácticos del miedo a la felicidad. Yo me mantuve fiel a la rebelión haciéndola dueña y señora mía y  bella, y es así como se me apareció la puerta de entrada a la caridad escondida a la vista de todos, cuyo umbral intento y consigo mantener pulcro y despejado desde entonces.
Aclaro algo sobre la caridad y sigo: Por un peculiar atropello filológico (que es una elaborada muestra de la arraigada voluntad de ignorancia y oscuridad del hombre), la palabra Caridad ha venido a ser sinónimo de limosna, y no es casi nunca usada en su sentido original, en el que significa la más alta forma de amor que concebir se pueda; así, quien da limosna cree estar practicandola, aunque no haya entre los dedos de su corazón una pizca de amor hacia el mendigo y por nada del mundo acariciaría sus cicatrices.

Aclarado esto, como una cometa liberada de entre las zarzas, este inútil servidor vuela guiado por la mano maravillada de un niño, tanto o más que inexperta.
De nada sirve la experiencia cuando de la experiencia del amor más alto se trata.


INGREDIENTES
-Levantarte una mañana
-Como un árbol talado chirriando:
-Quien entiende esta maraña.



Vamos allá.



Si no puedes ver es porque no quieres ver; ignorante, en último término, voluntario.

Casi todos buscan e inquieren por métodos, programas y sistemas de liberación y perfección, pero el único secreto es el olvido de sí y amar.
Se aprende a hablar hablando, a saltar saltando, a ser enfermo enfermando, del mismo modo se aprende a amar amando.
Todos los que buscan astutamente un atajo se engañan, ama cada vez más hasta olvidarte de ti y nunca alcanzarás el final del camino.
No se trata del egocéntrico olvido de sí que todos conocemos y tanto hace sufrir, sino de ese olvido de los insultos con que te abajas y que, sacando a la luz tus virtudes y talentos, te hace consciente de todo cuanto te falta, sin exaltarte por los primeros.

"Hijo, en la medida de tus posibilidades, trátate bien (...) No te prives de pasar un buen día" (Si 14,11.14).
Empieza como aprendiz y el poder mismo del amor te hará maestro en el arte.

Siempre ha sido y será más seductor el vergel de la ignorancia, aunque sea que caminemos en él como animales de noria, hay que reconocerlo. Maestros en el arte de brillar nos sumamos a la iluminación del asombroso escenario; el mundo habitado y creado por estas gentes normales es plano, tan aburrido que deben distraer su mente para no darse cuenta con toda clase de pasatiempos, pocas veces intensamente agradables, pero bien a menudo desagradables y angustiosos.

Impermanente, propenso al sufrimiento, carente de sí mismo, ¿qué es?


Que la carne sepa juntarse no tiene mérito, una de las condiciones de la materia es buscarse a sí misma y perpetuarse; pero esa parte nuestra que comparamos con las nubes, o con lo sumergido del iceberg, cuando muestra indiferencia ama y su amor es caridad. Apenas un grado más lo cambia todo.

En una de esas cada vez más largas y confusas tardes de primavera, mientras camino a meditar, todo nuestro orden social se sostiene sobre la ausencia de amor, más temido que la mismísima anarquía.

Como en una tertulia agarrotada de monos en lo profundo del bosque, lejos de no ser la cosa nombrada, las palabras se convierten en monopolistas de la realidad.
Un estéril, involuntario e inconsciente egoísmo se adueña de todo parlante con el aparentemente inofensivo uso de mi, mío y todos sus consecuentes, sátrapas inmisericordes de prácticamente el 100% de nuestras locuciones; bien que esto poco importa a nadie, pues nadie ve en ello una raíz podrida, bien que los humanos somos estómagos abiertos buscando comodidad y no hipotéticas llamas hambrientas de la chispa que las prenda, bien que no somos filósofos, pero el cambio revolucionario va por dentro, en pantuflas, sin arreglar, muy de andar por Dios.

Podría mostrar el estupor y asombro que me sobrecogen comenzando esta proposición con no puede ser que, al constatar que luchador es casi el mejor halago y reconocimiento que se puede hacer a alguien. La admiración me inclina, sin embargo, como a un bambú recién nacido el viento del sur, del lado de los que no lucharon.
Claro que existe un yo ansioso por luchar, Buddha sabía que lo hemos hecho de palabras, pero esto cae en el terreno de Anatta, ausencia de ego, es condición de la tertulia sin final de los monos en la que las palabras que tenían poder quintaesenciadas, a fuer de bastardías, han oscurecido sus significados, resultando que no hay una Realidad Verdadera de Hecho igual para dos seres, así que cada mono escupe su opinión en una gran lucha de adeptos.
Todo esto poco importa ya, lo que importa es el bienestar individual sobre todas las cosas de este mundo y una cierta facilidad para desasociar causas de efectos.
Que la justicia rebajemos a mero instrumento castigador a nadie importa.
No nos engañemos, ya tenemos todas nuestras potencias al descubierto, esto es lo que somos, una sociedad en organizada ausencia de amor, que al fin y al cabo es lo que tenía ganas de decir esta tarde de primavera que no me recuerda ninguna otra.

No amamos la Naturaleza, como si Dios o la Ciencia fuesen a proveer de otro planeta en caso necesario o de claridad a nuestro intelecto en el último momento.

Desamamos el Arte atiborrándonos de cosas sin alma.

Y, desde luego, no amamos al ser humano, despreciamos a los pobres y, según la idiosincrasia de cada nación, a grupos étnicos enteros, y cada vez más, a los que sometidos a indignas condiciones fabrican esos tontos objetos de que nos rodeamos y que suelen pertenecer a ambos grupos.
Lentamente una minoría coactiva como jamás hubo otra se apodera de nuestra moral, nunca tan pocas maneras de pensar tuvieron tanta influencia en la vida de tantos.
Nos inoculan el culto a la iglesia y la religión en vez del sano acercamiento a Dios, el culto al estado en vez del culto a la Naturaleza y el culto a nosotros mismos en vez de al Hombre, sin innecesarias sutilezas.
Como nación nos dirigimos a las demás naciones con tácita y protocolaria falta de amor, al igual que ellas entre sí y para con nosotros.
Armados hasta los dientes, siempre dispuestos a robar y matar en nombre de lo justo y natural; es de común sentir que nuestro amigo ayer puede ser el buitre más audaz hoy si nos tiemblan las piernas y mañana hablar a nuestro favor en las Naciones Unidas.
Muy pocas voces se mantienen firmes ante los incontinentes aluviones de argumentos en defensa de la necesidad de prepararnos para guerrear unos contra otros, además, estas pocas voces son ridiculizadas y tachadas de ingenuas e impracticables sus propuestas, aunque las protegemos y nos protegemos de ellas rodeándolas de auras impenetrables.

Pero la guerra 2.0 no pueden sostenerla sino países de industria mastodonticamente desarrollada, es decir,  febrilmente volcada en la producción, distribución y financiación en masa de cosas sin alma, o a costa del empobrecimiento social, cerrándose así el círculo. Como si en verdad fuese de nuestra naturaleza ser los matones de la clase, tener un arsenal puntero lo justifica todo.
Otros tipos de pueblos, artesanos y no violentos, que aman en sus relaciones sociales, caen bajo nuestra férula cultural sin merecer siquiera un comentario original en el telediario, como si lo estuvieran deseando.

De lo que se colige que las actuales disposiciones de nuestras sociedades eclipsadoras de amor serán paulatinamente peores, a medida que la tecnología se haga progresivamente más eficaz; a modo de ejemplo, el adictivo aislamiento que genera el uso civil de la telefonía móvil avanzada y el sostén financiero que le supone al inmenso campo de su aplicación represiva.

Pero no es Dios quien duerme en la barca que se lleva el río.

sábado, 5 de abril de 2014

SITIOS PARA CENAR CON ENCANTO VI, ORLADO DE ROSA

Una sola Rosa se basta para llenar de rosas el extravagante cenáculo en que un inútil servidor espera, servilleta en ristre, a la fuente honoris causa de toda expiración.
Se falta al respeto quien llega tarde, mas quien no llega a donde alguien espera unilateralmente, sin esperar nada a cambio, es digno de mi soledad.

Voy y vengo una primavera más sin saber donde, como buscando un rastro entre mis huellas que me lleve a donde se forjan las almas con goteras.


INGREDIENTES
-Un encuentro casual.
-Un recuerdo causal.
-El sonido de una desnudez en habitación contigua.


Vamos allá.

Ahí tenemos la luz corrida al rojo a su temperatura ideal, con los párpados afinados dice de donde viene, de qué estrella es embajada y cuanto frío solitario se pasa en las estepas siderales.
Le pregunto en un abrir y cerrar de ojos si su destino soy yo o este cenáculo florido, o este planeta, o esta galaxia al menos y se sonríe en mis brazos.

Da lo mismo que me proteja del silencio, aunque quisiera no lo podría penetrar, me resulta indescifrable como el sonido del campanario sacudido por un terremoto.
Ahí lo tenemos, el ruido callado, como una bailarina que aguantando la respiración marchare de gira por todos los escenarios abisales de mi ignorancia, mater dolorossa fertilisima.

Ahí tenemos el olor invitando a la fuerza a un sorbito a todos mis corazones, olor a tahona vieja que evoca en mis oídos salvajes palabras reventonas de amor. Solo este entre los miles me abre de par en par la hambre, solo este olor entre todos al galope alcanza a mis caballos de los desiertos.
Detrás de un solo olor el sabueso abandonaría el Jardín de las 1.000 Fragancias Francesas y hasta se haría espíritu santo.

La piel, ahí está la piel, el beso inguinal hecho trémulo suspiro, la mejilla que se roza con un dedo que ha rozado unos labios que han rozado la humedad primal; como cuando en un espejo escribes con el dedo un te quiero que solo puede leerse si el vapor empaña el cristal y el perfecto arco pélvico se irisa en deseo.
Tacto, contacto, que vuelve a sus oscuras maravillas.

Y el sabor a hierba alucinógena de su lengua, ahí lo tenemos; una brizna en mi lengua es una droga sentimental, un orgasmo vegetal y una regadera de saliva derramada en un segundo, una deshidratación sexual.

Ahí está también el intelecto, se acaba de elevar como el globo de gas que se le escapa al niño del que se despide a lágrima viva.

Ya estamos todos, puede empezar el ayuno.

sábado, 29 de marzo de 2014

DESFERMENTACIÓN DE UN HOMBRE

Nada ni nadie quiso que caminara sin madre y llegara tarde al tributo a la Diosa de los Amores.
¿Qué es esto que llega hoy?
Un hombre.
¿Qué es un hombre?
 En general, una esponja de amor; en particular, con mucha imaginación, el triunfo en la revuelta del abandono levantisco.

Una aspiración superior necesité, como el don de la palabra porta consigo desde el principio el lujo exacto del canto y la carne se acompaña de la danza; o como la conciencia de nuestra muerte hace del reloj el objeto más fabricado en el cielo como en la tierra.

En los antiguos reinos persas anteriores al imperio, los reyes eran enterrados con las tablas de las leyes dictadas en vida y se decretaba un luto riguroso que duraba un ciclo lunar, de esta manera no era delito transgredir un día lo que el anterior estaba prohibido.
Las leyes sin autoría, tan antiguas que no estaban escritas, como la de no matar semejantes, se mantenían vigentes.
Este tiempo era el plazo que tenía el nuevo monarca para redactar su código de leyes y, si, como solía suceder, los herederos en disputa ya lo tenían adelantado, no se aplicaba hasta transcurrido el luto; permitiendo una tregua de inconmensurable valor a los súbditos en la que podían manifestar en voz alta su disgusto sin temor a represalias.
Al contrario de lo que podría pensarse, esta libertad de expresión de lo que estaba mal y podía mejorar no germinaba nunca una revolución, antes bien, transcurrido el duelo, todos callaban y convenían hasta la siguiente muerte real.
Podía ocurrir que en lugares apartados de todo camino no tuvieran noticia de la muerte del rey hasta que llegaba un juez a condenar a los que hacían cosas que ayer estaban bien vistas, rezaban a dioses abolidos o pagaban en monedas de oro fuera de curso. Estos si que se alzaban en armas cada dos por tres.

Cada siglo que pasa, más abstrusas las concepciones que nos vamos haciendo del hombre y de su espíritu; hace muchos años descubrí que los laberintos de cristal se atraviesan mirando el suelo.

¿Se debe dar la bienvenida al corredor de la muerte al acusado que se abstuvo de defensa?

No me imagino a Polifemo vendiendo entradas para su próximo concierto, ni a Nietzsche haciendo cola en Doña Manolita, ni a Sócrates anunciando sus talleres de autonomía emocional, ni, ya puestos, tampoco a Cristo contratando el mejor bufete.



INGREDIENTES
- Estar más guapo callado.
- El abismo que se abre entre ver las cosas desde lejos y desde cerca.
-



Vamos allá.


El mundo, espiritualmente hablando, es un lugar realmente peligroso.

Todo nos dice desde que nacemos que la carne está del otro lado del espíritu, que no se pueden juntar o que en verdad no existe el último; que lo que se toca, ve, oye,  huele o mide no participa de lo que nada de esto cumple, pues solo es una cuestión de tiempo el desarrollo del artilugio de aumento con el que alcanzaremos a ver lo que ahora no vemos, negando paulatinamente a cada época su imaginario sin solución de continuidad en el tiempo.

Ya he oído que el amor es una secreción electroquímica a punto de ser localizada y no un estado elevado del alma, y que a no mucho podrán inducirnos abscesos de amor temporales.

También he oído que si las crónicas de milagros contemporáneos de toda índole fuesen impresas no sobreviviría un solo bosque a las necesidades de papel, convertido dios en una especie de chapuzas que va apañando su negligencia con fervorosos parches.

Por otro lado, por si eramos pocos parió la abuela, abiertas la puertas de la energía, cualquier espabilado canaliza una, resultando que las astrologías, los milagrismos, la adivinación y el curanderismo no han conocido mejor siglo.

Un lugar realmente peligroso, como ya dije.

Cada paso adelante es un paso atrás reciclado.
Es evidente que en ciertas dimensiones, sobresalientes a la hora de esperar su oportunidad, la herencia lo es todo, imponiéndose sobre el divino juicio con autoridad y suficiencia. Pero, según suavizamos por la atención su credibilidad, mengua su poder como una fotografía antigua de nosotros mismos con la que compartimos solamente la ignorancia mutua que nos tenemos, pareciéndome que de la imagen solo conozco su nombre de ayer.

De mi piel puedo aislar el síndrome de Rilke, que otros llaman de Stendhal, como si nacer fuera entrar por la puerta grande al Prado y morir tiritando de sala en sala.
Hay tanta belleza en lo que no es bello, en un enfermo, un anciano o un cadáver, como en una flor que se cae o en el cuento de la manzana de Newton.


A veces me parece que el mundo se retira como un mar en horas bajas, como una Rosa en la bruma, pero es ilusión, como la expiración del deseo que todo lo puede, se va, pero volverá a tomar aire apropiandose de paso de mi fortaleza.


Pero un día me hago viejo de repente y la pasión que me embarga es más poderosa que las que arrastran a los jóvenes, la más verdadera de cuantas me he cruzado, una pasión que se complace en crear sustitutos signos de interrogación para las cosas ciertas y novenas sinfonías tan alegres como el recuerdo infantil de correr atravesando la cocina hasta el regazo vientre de la amantísima madre, o como si volviese a la tierra tras un largo y solitario viaje espacial a ninguna parte.
Una mañana cualquiera me levanto un paso más allá del 4º movimiento y dejo al sol que me salude a manos llenas.
Como si de una materia de densidad inalcanzable estuviera conformado, la gracia no puede abandonarme, así como la luz es incapaz del último empujoncito que la salve del agujero negro.

Así que ya sabemos que no hay donde ir, como si de repente alguien pudiera decir: Hágase la luz.

Pero no salgo de la oscuridad amenazado de muerte, sino como el niño que ya no cabe en la cuna.





martes, 25 de marzo de 2014

MISTICIDIO

"Dios no es bueno, yo soy bueno."

Tan extrañamente transparente que si no prestase mucha atención lo atravesaría sin verlo ni sentirlo, tan impenetrable que lo nombro sin saber siquiera si existe: Amor.

Si amo no necesito ser amado, una estación desconocida que no sucede naturalmente a una anterior, como un corazón roto no parece haber salido de uno enamorado.

Solo hay un requisito a cumplir, el deseo de iluminar lo que está oscuro sin velar lo que de por sí es luminoso.
Ella y yo tenemos que ser lo mismo, y no es un plan mayestático, es un reconocimiento a nuestra relación de cambio.
Todas sus biografías son inventadas, y las mías, cuentos de pequeños animales extinguidos.

El pulmón no es el aire, ni el oxígeno necesario para la vida, somos nosotros los necesarios al sentido de todas las pequeñas cosas en este espléndido planeta.
Ella, como el oxígeno, sin mi no es ni un gas noble y viceversa, y es en ese no ser cosa donde encuentro el consuelo, que no la cura, a la resignación a la consciencia.
Carece de campo de referencia y expresión el empeño en seguir alejándome de los campos trillados del conocimiento, desubicando efectos de sus causas aparentes, como si la gravedad crease la materia y no al revés.
Habiendo nacido en la tierra uno quisiera ser enterrado para no haber nacido en balde, pero no he ganado lo que llamamos dinero.
¿Que derecho iba a tener yo a sentirme parte del progreso si lo primero que hice fue correr todo lo que pude en pos de mi óvulo y protegerme a la vez de todo espermatozoide menos de uno?
Además, estoy seguro de que, si hubiese llegado cualquier otro, a día de hoy también diría que es yo, como si primero fuese la conciencia y luego un cuerpo cualquiera.


INGREDIENTES
-Parecerse a lo que a nada se parece.
-Como agua entre los dedos.
-La linea más corta entre dos puntos: el uno.



Vamos allá.

No tengo a qué referirme, nada de lo que conozco me vale, la marcha al Valle del Traspiés a nada se parece.

Me acerqué buscando inspiración a la Marcha de la Dignidad.

¡Cuánto afean las banderas desde siempre la dignidad!, nadie es digno sometido a una bandera, ¡ea!.
Lo que dicen cuando dicen que no convoca organización alguna es que convocan todas; es tan estruendosa que nada, con los ojos cerrados, me indica que no es cualquier otro día laboral o festivo.

No hay parecido alguno, el mayor espectáculo del mundo en el Valle es ver hacer una casa de la nada, allí no hay raíces tan superficiales que echen a volar detrás de los gritos. Amor es silencioso.
No es un valle para el reposo cándido, se requiere un empuje concentrado. no para transcender las palabras, los símbolos o las banderas, sino para extraer su efecto con limpieza.
Causa, reposo y efecto.
Quien desobedece no lucha.
No es un valle antiguo, lo que pasa es que no tiene eco.

Dejaré que me acompañen temporalmente la flores que como viejos encorvados con maleta me salgan al paso. Las aves que no tuvieran suerte en su camino tendrán derecho a pedir una pregunta en el Valle.
Todo irá bien porque todo sigue cambiando.
Como un yoga de la imperfección.

jueves, 20 de marzo de 2014

CUIDANDO CON DIGNIDAD DEL SIGLO PASADO

Como brillantes fractales veo a los hombres.
Todos únicos a su entender, pero iguales en tanto que sin uno de ellos la figura de difícil geometría queda incompleta, como una Venus esculpida y mutilada o una Odisea poco a poco usada para encender fuegos de primera necesidad.

A mi también me han señalado con un dedo en el pecho y al dirigir la vista al punto señalado, con ese mismo dedo me han dado bajo la nariz; más allá de aprender a burlar el engaño manteniendo la vista indiferente al reclamo, he colegido que la realidad de uno apenas tiene reflejo en la conciencia de otro.

Aquí están esperando para ser cuidadas las noches en blanco de otra manera, me acerco a la niñez de un anciano herido por las guerras africanas de sus mayores, que jugó en el patio de una civil mientras masticaba a dos carrillos el año del hambre.

Bienvenidos a los cuidados del siglo pasado, ya veremos si deducimos o inducimos algo más general, por lo pronto, si no es aquí, donde, si no es ahora, cuando, si no soy yo, quien.


INGREDIENTES
- La hiperrealidad del pasado.
- La inmovilidad del presente.
- El culo inquieto del futuro.


Vamos allá.


Buenos días Jonás, ¿descansaste?

Dormir, tal vez soñar, es un sueño más.
Los ruidos todos, que a lo mejor son del apocalipsis, de la ciudad despertando al frenesí acostumbrado cambian a ratos de bando, tan pronto tocan para el anciano un triste vivace como me dirigen un sostenuto vaticinio de vejez.

Es el cuarto día de la primavera de los almendros, lejos aun de la conjunción astronómica del universo del que nos alejamos a velocidad vertiginosa, habida cuenta de que vemos alejarse de nosotros todos los cuerpos celestes.
El amor cambia el paisaje con más vocación que la luz, por amor pueden desobedecerse las leyes naturales conocidas, si Dios es todopoderoso puede no perdonar, digo yo.
Por amor tuve hijas tanto como pude no tenerlas

¿Qué quieres desayunar, Jonás?

Los hijos tienen suerte si tienen cosas que hacer en vez de ver en el padre la suerte del universo entero, big bang, expansión y compresión. Nadie es profeta en su tierra y nuestra tierra es toda la tierra, nuestros hijos también son la tierra, y nuestros padres.
Es más fácil ver muertos que ver morir.
Con los años se acrece nuestro particular index, algunos lo contenemos mientras somos fuertes  pero a no ser que, olvidando lo pasado innecesario, nos hagamos amantes, puros de corazón y pobres de espíritu, sustituiremos lo olvidado con lo prohibido en nuestra senectud.

Hablar cara a cara con el dolor es como torturar a un torturador, es la senda de la ascesis.

Uno quisiera conocer la palabra que lo liberase, pero no puede, solo el espíritu, el mismo para todos, dice cuando, donde y en quien entrará en estado de desprendimiento, compasión y humildad.
Eso es un hecho aunque no sepamos como funciona, del que tampoco hay mucho más que hablar, se realiza en uno o no.
Uno se alegra de ser útil.

Seguro que se sabe algún poema o canción de memoria, Jonás.

Padre nuestro, si mi delito es el amor,
¿para qué me has encendido (bis)
de este modo el corazón?

Me llaman del banco ofreciéndome un seguro de decesos, la bien enseñada vendedora evita pronunciar la palabra muerte; aunque todos sabemos que la palabra no es la cosa, no pudiendo alcanzar la realidad por un pelo, nos agarramos a ellas. Que ya engroso la lista de los que están en flor para la muerte vino a decir.
Hay tanta serenidad en esta contemplación, no en mi manera de mirar, sino en su manera de dejarse ver, que me desmigo sin querer.
Hay tanta serenidad en el sinsentido de la bondad...

Tras la muerte a  mis tres o cuatro años de mi madre, dejé de hacer algunas cosas que me enseñó con amor, deje de no mearme en la cama y estuve un buen tiempo callado, mohíno que decía mi abuela, juntando en mis adentros palabras que explotaban como cuando en el laboratorio chocas un ácido con una base. Privado de madre no tenía por qué respetar nada, ni las palabras, y por eso dejé de pronunciarlas hasta que experimentados los métodos para cambiarme de zurdo a diestro temí que me los aplicasen para devolverme el habla.

La efervescente también la tiene que tomar, Jonás.

Dije en alto que soñé a otra dimensión el salto, a una vida completa en universo paralelo, pero dije mal, no era sueño, sino la sola, perduta y abbandonata realidad, ni era paralelo sino contiguo.

Desensibilizarse de los malos hombres, sobreexponerse  al estímulo para crear una nueva impronta en el alma. Que golpes, desprecios y abandonos solo sean en adelante una distracción más en el camino y no un barrote, un pajarillo y no un bisonte.

Si para algo se desarman y vuelven a armar relojes estropeados es para arreglarlos y ponerlos en la hora buena sin retraso ni anticipo y no para pararlos en la hora de la muerte ni en la del día más feliz que recordemos.



Solo por nacer ya somos del fractal prototraumático.
Algunos más dotados que yo yacerán al final tristes por no haber llegado a entender el universo, por no haberse adentrado en el secreto puro hasta que no se les hubiera podido sacar y en su cálida orilla haberse bañado desnudos como hormigas.
Ese yacer triste de quien al menos sabe lo que se perdió.
La experiencia se impone como la llaga por encima de los sabores al masticar. Yo yaceré alegre, me tumbaré a dormir para siempre como el siglo de más guerras creyendo que sé lo que no sé, diciendo que puedo enseñar a modo de consuelo, pero callado a la hora de la verdad.
En el fondo sé que la mirada redonda y abierta de un joven me da mil vueltas, él vuelve a empezar y yo otra vez terminando.

Vaya aseándose mientras yo hago la cama, Jonás.

Amén es una palabra de despilfarro, un tirar la casa por la ventana de una vez.

Por una parte me gustaría ser quien firmase la última sentencia de muerte del mundo, así sea, a quien mirasen con desprecio todos los muertos antes de tiempo y sus familiares y los hombres de buena voluntad, pero por otra parte quiero alejarme del sueño de los hombres, solo soy un niño que de dormir tiene miedo, pero no sé estar despierto.

Mis piernas ya no pernean como cuando a un niño le quitan el pañal ni mis manos hacen cruces antes de empezar a caminar.
De mis ojos ya no espero nada y a mis luz y oscuridad me encomiendo.
Habiendo comido de todo un poco, me iré sin probar el alimento que me vio nacer, Dios.

Como secuela de haber visto mayear los prados este novedoso síndrome del náufrago, almaceno y almaceno alimentos para que nadie nunca más vuelva a pasar hambre.

Mis cenizas extenderían gozosas sus alas si hubiese un mar que cruzar.

La mejor terapia para quien más cuidados necesita es cuidar de alguien menos necesitado, cuidando del siglo pasado eyaculo en el alud de mis futuros días, sin olvidar que solo un viejo puede ver la luz de la muerte en los ojos de otro y yo la veo. Quien no cuidaría a quien se va a morir.
No me asombra la naturalidad con la que un siglo mortuorio da paso a otro apocalíptico: nada nuevo bajo el sol, cada generación crea su tanatología erótica, pero esta vez hemos ido demasiado lejos, la manera pensativa de ser hombre hemos desterrado después de conocida.
Se mató con mucho esfuerzo a un dios que tenía que morir en el corazón de los hombres para su salvación, pero ha vuelto, los trabajos de amor de su entierro podemos dar por perdidos; vuelve el intervencionista dios que juega a los dados y además hace trampas a amasar fortuna de creyentes.

Me lié, Jonás, me lié, vine a cuidarle y terminé cocinando por los arrabales de un siglo inigualable.